El mundo de la música está de luto. Bonnie Tyler, la cantante galesa cuya voz rasposa e inconfundible marcó toda una época, falleció a los 75 años, según confirmó su familia a través de un comunicado publicado en su página web oficial. La noticia llegó apenas este 9 de julio, y dejó a sus fans de varias generaciones profundamente consternados.
De acuerdo con el comunicado, Bonnie murió inesperadamente la noche del 8 de julio en un hospital de Portugal, donde llevaba varios meses siendo tratada tras una cirugía intestinal de emergencia que se le realizó en mayo. “La familia y el equipo de Bonnie están desconsolados al anunciar que Bonnie falleció inesperadamente anoche en un hospital de Portugal como resultado de la enfermedad por la que estaba siendo tratada”, señalaron sus seres queridos, quienes además pidieron respetar su privacidad en este momento tan difícil.
Una batalla de salud que se extendió por meses
Todo comenzó luego de su último concierto, el pasado 19 de marzo en el Shepherd’s Bush Empire de Londres, que resultó ser su última presentación en vivo. Días después de esa función, que ella misma describió como una “noche fantástica” en sus redes sociales, tuvo que ser hospitalizada de emergencia en Faro, Portugal, ciudad donde tenía una casa. Ahí permaneció en coma inducido durante semanas, y aunque logró despertar a mediados de junio, continuó en terapia intensiva luchando contra una grave infección derivada de la cirugía.
Su equipo llegó a expresar esperanza de que pudiera retomar algunas fechas de su gira antes de que terminara el año, pero lamentablemente eso nunca sucedió.
El legado de una leyenda del pop y el rock
Nacida como Gaynor Hopkins en Gales, Bonnie construyó una carrera de casi cinco décadas que la llevó a convertirse en una de las voces más representativas del pop y el rock de los años ochenta. Además de “Total Eclipse of the Heart”, temas como “Holding Out for a Hero” y “It’s a Heartache” la consolidaron como una artista imborrable, con ventas que superan los millones de copias alrededor del mundo.
Su partida deja un vacío enorme en la industria musical, pero también un legado que seguirá sonando por generaciones.