Los grandes beneficios de tener un gato, según la ciencia

Entre otras cosas, los gatos pueden ser de apoyo para quienes tienen ansiedad social

Beneficios de tener un gato

The Lucky Neko/Unsplash

Los gatos son animales extraordinarios. Llevan miles de años conviviendo con los seres humanos y aportando bienestar, porque, aunque suelen percibirse como más independientes que los perros, los felinos domésticos también generan fuertes lazos afectivos con sus dueños, según diversos estudios. Pero más allá del cariño, tener un gato en casa también tiene beneficios concretos. Su sola presencia puede influir de forma positiva en varios aspectos de la vida diaria. A continuación, te contamos algunos de ellos.

Beneficios de tener un gato

Menos estrés

Convivir con una mascota ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés. En este sentido, pasar tiempo con un gato puede hacer que la rutina diaria se sienta más tranquila y equilibrada.

Mejores relaciones

Cuidar de otro ser vivo fortalece nuestra conexión con las personas que nos rodean. Los estudios indican que aumenta la capacidad de empatía, generosidad y amabilidad. Incluso, la compañía de un gato puede ser de ayuda para quienes padecen ansiedad social.

Además, tener un gato también se relaciona con:

  • Un mejor estado de ánimo
  • Beneficios para la salud cardiovascular
  • Mayor producción de oxitocina, conocida como la hormona del bienestar

Los hijos de Gerard Piqué y la colombiana interpretaron su primera canción original.
¿Eres la Selena dulce de Disney, la intensa y poderosa de “Revival” o la versión actual más zen y madura? Responde estas 6 preguntas y descúbrelo.
Después de todo tipo de rumores que desató esto, la cantante de “Flowers” aclaró las cosas.
El puertorriqueño fue demandado por el artista nigeriano Joeboy.
Su argumento es que a Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood se les acabaron las ideas.
Este 10 de mayo, sorprende a mamá con una playlist llena de las canciones que marcaron su juventud. Prepárate para ver cómo canta, baila y, quizás, se le escapa una lagrimita de nostalgia.