Hay películas que terminan y otras que inmediatamente dan ganas de seguir jugando con sus personajes. Moana pertenece a las segundas, su viaje por el océano, Maui, Pua, Heihei y el resto de los personajes ahora pueden formar parte de las tardes en casa con una colección que combina figuras y libros.
La edición está formada por 19 figuras coleccionables inspiradas en los personajes de Moana, cada entrega incluye también un libro con la historia del personaje, así que conocerlo es parte de la diversión antes de incorporarlo a la colección.
La dinámica es sencilla: leer juntos, descubrir al nuevo personaje y después usar la figura para inventar qué ocurre a continuación.
En la película animada de Disney estrenada en 2016, Moana emprende un viaje más allá del arrecife de Motunui para ayudar a su pueblo. Durante la travesía conoce a Maui, un semidiós capaz de cambiar de forma gracias a su anzuelo mágico, y descubre su propia habilidad como navegante.
La aventura también reúne personajes que se convirtieron en favoritos de la película, como Pua, el pequeño cerdito de Moana, y Heihei, el gallo que termina embarcado en el viaje casi por accidente.
La colección permite reencontrarse con ese mundo de otra manera. Los libros cuentan las historias de los personajes y las figuras hacen posible sacarlos de la página para crear situaciones diferentes. El sillón puede ser una isla, una manta puede convertirse en el océano y la sala, por unos minutos, en Motunui.
Ahí está una de las partes más divertidas del set. La aventura no tiene que suceder exactamente como en la película.
¿Qué pasaría si Pua acompañara a Moana en su siguiente expedición? ¿Y si Maui necesitara que Heihei lo rescatara? Las figuras pueden mezclarse para inventar nuevas escenas, personajes y finales.
El juego imaginativo permite a los niños representar situaciones y crear historias propias. La American Academy of Pediatrics también señala que leer y jugar acompañados genera oportunidades de conversación e interacción entre niños y adultos.
Por eso los libros y las figuras funcionan especialmente bien juntos: primero conoces una historia y después decides qué quieres hacer con ella.