A veces, el mundo se siente como un molde demasiado estrecho. Miras a tu alrededor y parece que todos tienen el manual de instrucciones: saben qué decir, qué ponerse y cómo actuar para “pertenecer”. Pero tú... tú sientes que sobras, que tus piezas no embonan, o que hablas un idioma que nadie más entiende.